SOLUCION INMEDIATA A LA CRISIS DEL CORONAVIRUS (COVID-19) EN LA INDUSTRÍA HOTELERA.

SOLUCION INMEDIATA A LA CRISIS DEL CORONAVIRUS (COVID-19) EN LA INDUSTRÍA HOTELERA.

Ojalá tratáramos en este artículo la solución a la crisis del coronavirus (COVID-19) pero solo vamos a tratar de dar un remedio a la situación de catástrofe económica que supone este mal. Nos referimos a España, pues a ella nos referimos con la legislación a la que acudimos en el presente.

Los artículos 47 y 48 del Real Decreto Legislativo 2/2015, de 23 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley del Estatuto de los Trabajadores, determinan las causas de una suspensión del contrato por causas excepcionales.

Pero existe una normativa más específica, y en el caso que nos ocupa, de aplicación más concreta al caso que nos ocupa, que la recoge el Real Decreto 1483/2012, de 29 de octubre, por el que se aprueba el Reglamento de los procedimientos de despido colectivo y de suspensión de contratos y reducción de jornada. La existencia de fuerza mayor es causa motivadora para la suspensión de los contratos de trabajo.

“El coronavirus, o COVID-19, es causa de suspensión de los contratos de trabajo, no de extinción. El problema se va a resolver y deberán tener al equipo preparado en cuanto remita.”

Para aplicar lo previsto en la Ley, es necesaria la autorización de la Autoridad Laboral competente, previa tramitación del expediente oportuno, cualquiera que sea el número de trabajadores afectados. A tener en cuenta que las competencias de este ámbito, el laboral, están asumidas por las Comunidades Autónomas aunque la legislación del ejecutivo central ha dispuesto suficientes restricciones como para no dejar al azar y buen (o mal) criterio de las Comunidades una interpretación y aplicación muy dispar.

El procedimiento para instar la suspensión colectiva de los contratos de trabajo se debe iniciar mediante solicitud de la empresa dirigida a la autoridad laboral competente (nuestra recomendación es que se haga ante la Inspección de Trabajo de la provincia, la Delegación del Gobierno Regional y la Subdelegación de del Gobierno Nacional) acompañando medios de prueba que justifiquen la petición. Esta solicitud será comunicada paralelamente a los trabajadores.

“La suspensión exonera de las obligaciones recíprocas de trabajar y remunerar el trabajo. Es una medida fuerte pero aún más fuerte es lo que puede ocurrir si no se adoptan medidas.”

La autoridad laboral a la que competa la decisión deberá obtener un informe de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social y realizará o solicitará cuantas otras actuaciones o informes considere indispensables, dictando resolución en el plazo máximo de cinco días a contar desde la fecha de entrada de la solicitud en el registro del órgano competente para su tramitación.

Los trabajadores a través de sus representantes dispondrán de un trámite de audiencia, un día, en el que formular las alegaciones que consideren.

La resolución de la autoridad laboral no instará las suspensiones (o lo que fuere pues este procedimiento puede iniciarse para la extinción de los contratos también) sino que constatará la existencia de la fuerza mayor alegada por la empresa y ello dará causa para adoptar la medida (incluso si se hubiera adoptado ya) desde la fecha del hecho causante de la fuerza mayor. La empresa deberá dar traslado a los trabajadores de la decisión que adopte haciéndolo, asimismo, a las autoridades a las que se ha recomendado se dirijan los escritos de la solicitud.

Hubiera sido deseable que el ejecutivo central reaccionara antes, no solo en la adopción de medidas que impidieran el desastre sino en las que se puedan y deban adoptar tras el problema. Pero a falta de estas, y en la imaginable inteligencia que se les presupone a los que nos gobiernan que nos inclina a pensar que se comunicarán medidas específicas en estos días, no está de más adelantarse y tener previsto un plan de contingencia que impida el inevitable desastre económico que, además del personal, acarreará esta situación.

Es de entender, y así pretendemos que se haga, que al corresponder la decisión última a los empresarios, se refuerce nuestra teoría, la aquí expuesta, con la consulta a sus asesores y, si necesario, a la propia Inspección de Trabajo o Delegación de Trabajo que corresponda. No podemos hacernos responsable de que por la aplicación de esta propuesta en la que pretendemos ofrecer una solución, podamos ser responsables de una interpretación que aunque profesional, no es ciencia exacta.

No queremos dejar pasar la oportunidad de este foro para sumarnos al dolor de las familias que han sido victimas de este letal virus, el coronavirus o COVID-19. Nuestro más sentido pésame a los familiares y amigos de las víctimas y nuestro deseo de recuperación para quienes padezcan esta enfermedad inmisericorde.

El equipo de Special Lodgings

Tomás Coloma
Tomás Coloma
tomas@speciallodgings.com
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