Una vez habíamos comprado nuestra casa en Assilah y en uno de nuestros viajes por los alrededores, conocimos la ciudad de Chefchaouen. Esta nos encantó por la belleza de su medina tan peculiar y monocroma. No animamos y empezamos a buscar casa allí también, y al final encontramos una casa en ruinas pero que había sido una gran casa en su época. A diferencia de Assilah, Chefchaouen nos complementaba el paisaje de campo, las montañas del Riff, los senderos y rutas y todas aquellas experiencias que podríamos vivir en esta ciudad y al mismo tiempo ofrecer a nuestros huéspedes.

Javier, Juan Pedro y Antonio, Chefchaouen, Marruecos.