La idea de hacer o llevar un hotel con encanto surgió en la Toscana, Italia, hace ya unos veinte años, quizás debido al parecido que le encontramos a esta parte de Italia con la Serranía de Ronda.
Un amigo nuestro en Ronda, el arquitecto Pedro Enrique Santos Buendía, hacía poco tiempo que había abierto un pequeño hotel en la parte antigua (Barrio de Padre Jesús) de Ronda llamado entonces “Posada Real”. Un hotel de once habitaciones, un hotel con encanto y carácter. Se convirtió en nuestro modelo de hotel lo que realmente estábamos buscando. Quique, Pedro Enrique, nos ayudó a buscar el lugar donde ahora nos encontramos, una zona que a cualquier otra persona no se le hubiera ocurrido, y que a nosotros nos encantó. Una de las partes más antiguas de Ronda, primera entrada original a la ciudad de Ronda por el puente romano, después árabe; antigua judería, hermosa vista de la ciudad amurallada, y unos Baños árabes que datan del s. XIII como vecinos. Todo un compendio de maravillas que nos entusiasmó por lo que decidimos meterle mano al asunto.
Quique concibió el hotel como una “casa grande” con una sola entrada y salida, con un pequeño bar que hace las veces de recepción y el comedor como corazón de la casa y un puente pasadizo que comunica las habitaciones de arriba. Quedamos muy contentos con el arquitecto, amigo y reconocido restaurador y con el constructor Rafael Bravo Ayala, también buen amigo del arquitecto y nuestro. Y según Quique el mejor albañil de Ronda. “Vivi”, pues así lo llamamos, realizó personalmente algunos de los adornos arquitectónicos que se aprecian, el estucado de los baños y, claro, la supervisión diaria de la obra.

Inma Villanueva y Christian Reichardt, Ronda, Málaga.